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domingo, 18 de junio de 2017

Japón aprueba la abdicación del emperador Akihito

Por G_nkerbell

En la antigua historia de Japón este hecho marcará un hito importante pues desde hace más de 200 años, ningún emperador nipón se  ha visto en la necesidad de abdicar. Akihito, hijo de Hirohito, subió al trono en enero de 1989. El emperador no pudo acceder al trono  hasta luego  de la muerte de su padre, que vio cambiar su estatuto en 1947 con la entrada en vigor de una nueva Constitución redactada por los ocupantes estadounidenses tras la derrota de la nación del sol naciente en la Segunda Guerra Mundial. Akihito es el 125º emperador de una dinastía de más de 2.600 años que es considerada por los historiadores la más antigua del mundo.

Japón vive un momento importante de su historia pues será testigo de la abdicación del emperador Akihito a favor de su heredero directo Naruhito. Este hecho, insólito para el país del sol naciente, se realizará gracias a una ley excepcional propuesta por el Gobierno conservador de esa nación y aprobada en fecha reciente por los diputados. Esta nueva disposición autorizará al actual emperador, y únicamente a él, a abdicar en una fecha todavía por determinar. Aunque el texto aún debe pasar por el Senado antes de su adopción definitiva, lo que fuentes oficiales estiman que pueda ocurrir la próxima semana, sin duda alguna abrirá un proceso complejo a través del cual el soberano renunciará a sus funciones para cederlas a su hijo mayor, el príncipe heredero. La ley precisa que la abdicación "debe tener lugar en una fecha fijada por decreto en un plazo que no supere los 3 años después de su promulgación".

En la antigua historia de Japón este hecho marcará un hito importante pues desde hace más de 200 años, ningún emperador nipón se  ha visto en la necesidad de abdicar por ningún motivo. Akihito, hijo de Hirohito, subió al trono en enero de 1989. El emperador no pudo acceder al trono  hasta luego  de la muerte de su padre, que vio cambiar su estatuto en 1947 con la entrada en vigor de una nueva Constitución impuesta por los ocupantes estadounidenses luego de la derrota de la nación del sol naciente en la Segunda Guerra Mundial. Akihito es el 125º emperador de una dinastía de más de 2.000 años que es considerada por los historiadores y expertos la más antigua del mundo.

La decisión de analizar una abdicación de Akihito fue motivada por un discurso que éste pronunció en agosto de 2016. En su intervención, el octogenario declaraba sus temores sobre su capacidad para mantener el importante y emblemático papel de la figura del emperador para el pueblo japonés. “Al tener 80 años y a pesar de estar sano en estos momento, me preocupa no poder estar apto para cumplir los deberes como cabeza simbólica”. A pesar que el texto original no lo contempla, en un futuro se aprobará una resolución según la cual se estudiará la posibilidad de que las descendientes femeninas de la familia imperial continúen formando parte de ella tras su matrimonio. Esta ley no sustituye de manera radical a la legislación sobre la Casa Imperial, algo que no satisface a los que quieren una reforma más profunda del sistema dinástico pues la resolución no da una respuesta concreta sobre ese tema.

La estricta linealidad del sistema y la exclusión de las hijas del soberano como de sus hijos varones casados con plebeyas representan un riesgo para la continuidad de la dinastía pues detrás de Naruhito solo figura en la línea sucesoria su hermano Fumihito y el hijo de este último, Hisahito que cuenta con solo 10 años. Estos hechos se desarrollan en un marco complicado para los antiguos protocolos de la familia imperial, pues según encuestas realizadas el 80% de los japoneses valoran la posibilidad de la sucesión femenina. Los contrarios a permitir que las féminas accedan al trono argumentan que este hecho supondría un riesgo para la continuación de la monarquía, dado que la elección de consorte en el caso de una emperatriz es un problema muy delicado.

La Constitución japonesa recoge que la sucesión al trono “debería ser dinástica y hacerse de acuerdo con la ley de la casa imperial”, con lo que no hace distinciones directamente entre mujeres y hombres. La Ley de la Casa Imperial destaca que ese privilegio sólo lo pueden tener los hijos varones nacidos de hombres de la línea imperial, según establece su artículo 1, basado en el artículo 2 de la Constitución Meiji, que fue promulgada en 1889 y abolida tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial en la década del 40 del siglo pasado.

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