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domingo, 16 de julio de 2017

¿Cómo se entienden las hormigas?

Por Marta A.

Si eres de los que creías que esa función la asumían sus antenas, es hora de que recuerdes eso de que la realidad puede ser más rica. Y en el caso de las hormigas una nueva investigación publicada en la edición digital de Proceedings of the National Academy of Sciences, nos lo demuestra. Resulta que además de las consabidas antenas, estos formícidos emplean una cierta capa cerosa, fuente de complejos aromas alrededor de su cuerpo, para comunicarse con sus semejantes. Al estilo de uniformes bioquímicos, dichas mezclas olorosas, les permiten identificar hormigas individuales, ya sea por casta, colonia o especie; atributo que les ayuda a regular su comportamiento y les garantiza navegar con seguridad por esos mismos sistemas sociales que han hecho de las hormigas una de las familias de animales con mayor éxito del planeta.

De acuerdo con el autor principal del estudio, Laurence Zwiebel, profesor de Ciencias Biológicas, así como sus colaboradores, pudieron caracterizar  con eficiencia en la hormiga india Harpegnathos saltator, la función de una conjunto de receptores que utiliza para distinguir estas mezclas de olor.

A través de su nariz y las antenas: es así, en términos resumidos, como las hormigas ven su mundo. Así ven y las ven a ellas. Si ya desde hacía años la ciencia había logrado reconocer el papel preponderante que en la vida de estos animales juegan las mencionadas señales químicas, Zwiebel y sus colaboradores pretenden ir más allá, en tanto están haciendo grandes avances en descifrar la genética molecular del olfato de estos formícidos.

Comprender a profundidad dichos elementos tiene más de una ventaja, pues podrá proporcionar no sólo nuevas perspectivas sobre cómo hormigas, abejas y otros insectos sociales logran crear y administrar lo que podemos llamar “sociedades complejas”, sino que arrojaría una visión más exacta de de cómo otros animales “más avanzados”  hacen lo mismo, abriendo la posibilidad de hallar métodos más eficaces para mantener, por ejemplo, a las persistentes hormigas lejos de la cocina de casa.

Las hormigas son inigualables en el mundo de los insectos: más de 400 receptores de olor que superan con creces los 60 u 80  que poseen otros insectos como los mosquitos o las moscas de la fruta y los mosquitos. Zwiebel es conclusivo en su estudio, al asegurar que las hormigas parecen estar utilizando para detectar todos los distintos tipos de aromas que son relevantes para ellas, la totalidad de las herramientas quimicosensoriales que poseen.

Son entonces, a su juicio, las complejas mezclas de hidrocarburos y su aroma, la clave de la estructura social de las hormigas, pues son el arma que usan para identificar intrusos, su alimentación, los cuidados, o simplemente para todo tipo de comportamientos... Pero los científicos son ambiciosos, y ya lo han anunciado. El próximo paso es asociar diferentes señales químicas con los comportamientos específicos de estos sorprendentes animales.

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