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miércoles, 12 de julio de 2017

El alzheimer político del presidente brasileño

Por LauraB

Dice Michel Temer que en Brasil no hay crisis económica. Que todo es un invento. Dice el interino, quien ocupa Planalto, sede del Ejecutivo brasileño, por carambola, que la otrora locomotora latinoamericana está de nuevo en la senda del crecimiento. Brasil está superando una de las crisis más graves de su historia gracias a una ambiciosa agenda de reformas –le faltó el calificativo de neoliberal- que ha traído de vuelta la creación del empleo y el crecimiento económico. O Temer tiene alzheimer político o nos han estado engañando todo el tiempo. Sería interesante conocer la opinión de los millones de desempleados que provocó esa “ambiciosa agenda” impuesta por el representante del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

 

Ante la incredulidad de las afirmaciones del mandatario de la nación sudamericana un periodista le preguntó si realmente no había crisis. Temer le contestó: “no, puede levantar las manos y usted verá que estamos creciendo en los empleos, la industria y en el agronegocio”.

Sin ser tachados de izquierdistas o contrarios a cualquier cosa que venga del gobierno de facto brasileño, revisemos los números. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, por sus siglas en portugués) ubicó el desempleo en un 13,3  por ciento hasta el 30 de junio del año en curso. La cifra engloba una afectación a casi 14 millones de personas en comparación con el trimestre anterior.

Si se tiene en cuenta el mismo periodo del año pasado hay un incremento de 20 puntos porcentuales, o sea un aumento en un año de gobierno de Temer de 2 millones de ciudadanos sin trabajo fijo. Cuando asumió la presidencia interina del país, luego del proceso de impeachment contra Dilma Rousseff, Michel Temer dijo que pondría en cintura la economía brasileña.

Una de las medidas que impulsó apenas llegar a Planalto fue la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC), aprobada por el Congreso y que contiene una reforma fiscal que limita el gasto público por los próximos 20 años y que debe entrar en vigor a partir del año que viene. En su momento fue defendida por el presidente como la salvación ante la crisis económica, estancamiento, contracción del Producto Interno Bruto (PIB) y el crecimiento negativo, en la que se encuentra una de las principales economías del mundo. Él dijo también que generaría más empleos y atraería inversión extranjera para reanimar la economía.

Si finalmente Michel Temer es apartado del cargo, ya habrá implementado serias medidas económicas que representan un retroceso grave en material social en el país. Mientras tanto, sigue deleitando con su alzheimer político.

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