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lunes, 17 de julio de 2017

Federer no presta el trono de hierro

Por Mayli

Se fueron cayendo de a poco las torres en el camino del suizo Roger Federer rumbo a su octavo Grand Slam en Wimbledon, y el decimonoveno en toda su trayectoria profesional. Cuando llegó al final solo quedaba el croata Marin Cilic, desconcertado y ansioso, ante un Federer que sabía superior. Cilic no sabía cómo llegó, pero sí como acabaría. En poco más de media hora, el mejor tenista de la historia, que no había jugado el Roland Garros para reservarse para Wimbledon, batió a su oponente que, valga resaltar, estaba resentido en el pie izquierdo. Pero nada le interrumpiría a Federer el camino al Olimpo.

No hay dudas, el tenista suizo Roger Federer puede ahora mismo, tomarse dos tequilas y ponerse a tararear la famosa ranchera: «pero sigo siendo el Rey». Federer acaba de extender su reinado, como mejor tenista de la historia, al ganar por octava ocasión el prestigioso torneo de Wimbledon, la llamada Catedral del tenis. Y se dice fácil, ocho veces, pero ningún otro tenista lo ha conseguido, en lo que muchos especialistas califican como el más difícil de los Grand Slam en una temporada. Este octavo galardón en suelo inglés, lo suma el suizo a los otros 11 que posee, lo que hace un total de 19 Grand Slam, a sus 35 años, superior a los 15 del español Rafael Nadal, y los 14 de Pete Sampras. «Es un momento maravilloso para mi familia y para mi equipo—dijo el tenista cuando sostenía en sus manos el plato de Wimbledon—Espero que este no haya sido mi último partido y regresar el año que viene para defender el título». 

Mientras al croata Marin Cilic, quien ya había perdido el match antes de salir al césped, solo le quedaba la satisfacción de caer ante el mejor del mundo. Cilic fue derrotado, por 6-3, 6-1, y 6-4, y en medio del juego sufrió un ataque de ansiedad, y hasta lloró desconsolado, por la tamaña presión, y el dolor intenso que sufría en la planta del pie izquierdo, por el que fue atendido durante la final, su primera final de Wimbledon, que de por sí ya es un premio. Obvio, Cilic quería más, luego de aquel 2014, donde ganó el Abierto de Estados Unidos, su único gran galardón. «Tengo una ampolla importante que ya me molestaba en el partido contra Querrey en semifinales. Los fisios han hecho todo lo que han podido, pero desafortunadamente he seguido sintiendo dolor», dijo el croata cuando todo había terminado para él en Wimbledon. «Cada vez que intentaba reaccionar rápido o cambiaba rápido de movimientos era incapaz de hacerlo. Era muy duro emocionalmente porque sabía que tiraba por la borda toda mi preparación en los últimos meses. También para mi equipo, porque ha hecho mucho por mí. Creo que he tenido muy mala suerte», concluía. 

Federer fue mucho más grande cuando vio que su rival se reponía de la debacle emocional y seguía adelante pese a no tener las más mínimas chances de éxito. «Eres un héroe», le dijo el suizo al croata, y fue un alivio. Cilic hizo un esfuerzo en el último set, dio guerra, aunque el final estaba escrito en el césped de Wimbledon. Así el suizo puso más ribetes de oro a su historia, y se planta como uno de los mejores deportistas de cualquier disciplina en el mundo. El jovencito Paulo Dybala, de la Juventus, fue uno de los que primero le felicitó vía Twitter. Por cierto algunos especialistas ya comparan en grandeza a Federer con el argentino Lionel Messi, y el basquetbolista norteamericano Michael Jordan. Cierto o no, el nombre de Roger Federer ya está inscrito entre los inolvidables del mundo deportivo.

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