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sábado, 15 de julio de 2017

¿Quién dice que para esquiar hace falta nieve?

Por LisyFa

Si no está seguro, espere este Grand Prix de Verano que dará comienzo en la ciudad polaca de Wisla, y verá como todo es posible. Los saltos de esquí, esos mismos que adoramos ver entre la blanquecina nieve y los raros colores del invierno, cambian la nieve ahora por el césped, aunque a usted le parezca extraño. La ausencia de la nieve no constituye impedimento alguno para la realización de los saltos, pues los trampolines más modernos están listos para acoger las competiciones en cualquier momento del año; y en el caso del Gran Premio de verano es una competición que goza de una gran tradición, desde que fuera organizado por primera vez en 1994 por la Federación Internacional de Esquí (FIS). A partir de este momento, dicho mini-torneo es ideal para “comprobar” en qué forma se encuentran de los saltadores en la pretemporada.

Sépase que durante varios años, el mejor de los saltadores del verano, logró luego alzarse  con el título de la Copa del Mundo. Con tres trofeos cada uno en el Gran Premio de verano, el austriaco Thomas Morgensten y el polaco Adam Malysz, se coronaron como los saltadores con más títulos en esta competencia, en la cual se impuso en la temporada pasada el polaco Maciej Kot.

Cuando este viernes se dispute la competición por equipos en la tierra natal de la leyenda de los saltos Adam Malysz,  que da nombre al trampolín de 134 metros, con un punto de cálculo de 120 metros, estará iniciando sus jornadas del fin de semana el Gran Premio de Verano, que les regalará a los espectadores  la ilusión de ver volar a los deportistas con saltos que pueden alcanzar velocidades superiores a  los 90 kilómetros por hora y desplazarse distancias de hasta 130 m.

Varios serán los escenarios que recorrerá durante algunos meses el Grand Prix, hasta que ponga fin a los “saltos” a inicios del mes de octubre, a las puertas del otoño. Se prevé que luego de Wisla, las competencias se trasladen hasta las ciudades de Hinterzarten (Alemania), Courchevel (Francia), Hakuba (Japón), Chaikovsky (Rusia), Hinzenbach (Austria) y finalmente vuelvan a  Klingenthal (Alemania).

El histórico “deporte de invierno” da la bienvenida al verano, y al más tórrido calor, pues los saltadores descenderán por una rampa, sobre unos esquís a toda velocidad, para volar y aterrizar los más lejos que les sea posible, pero lo harán sobre la hierba.

Y no crea que no se trata de una preparación real pues las condiciones son exactas a las que se enfrentan en la clásica temporada de saltos: iguales trampolines, pero que cambian la nieve por el césped, el cual se riega con frecuencia para los esquís se deslicen sin problemas.

Prepárese entonces para poner al límite sus sensaciones, cuando los deportistas afinen el salto, el vuelo, la técnica y comience bajo el sol, el gran espectáculo.

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