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sábado, 8 de julio de 2017

Una clasificación para las personas impuntuales

Por Janet Rios

Casi todas tenemos una amiga que llega correcta y sin un detalle de error en su look a las citas, pero tarde. Ella dedica demasiadas horas a su acomodo personal, que el tiempo no le alcanza y cuando se da cuenta, se encuentra retrasada al menos una hora. Esta situación es tan común en esa persona que todos prefieren decirle que el evento se realizará una hora antes para que esta llegue en tiempo. Un caso como este es a lo que le llamo un evidente ejemplo de lo que es la impuntualidad. A cualquier persona le puede pasar un inconveniente y llegar tarde a algún que otra reunión, pero en este caso me refiero a aquellas personas que hacen de su tardanza un hábito.

 

Varios estudios marcan que las personas impuntuales no avistan el tiempo de la misma forma que quienes suelen ser puntuales en su vida diaria. A pesar que se conoce que existen varios factores que pueden trastornar esta percepción, por ejemplo: la edad, el temple, el estado de ánimo, los desconciertos psiquiátricos. Importante destacar que cada persona posee un reloj biológico el cual es marcado por componentes ambientales y fisiológicos, que se encuentran relacionados con el estilo de vida que suelan llevar.                                  

Se conoce que existen siete grupos que clasifican a las personas impuntuales, esto dependiendo de aquellos motivos por los que suelan llegar a tarde a las reuniones o eventos. El primero de los casos se encuentra relacionado con aquellas personas distraídas. Estas son atolondradas y su falta de vigilancia les hace llegar tarde a os lugares. No poseen costumbres de llevar una agenda con sus principales actividades y compromisos, por lo que el resultado es la inexistencia de una correcta gestión del tiempo personal. Se dice que este tipo de personas son idóneos de distraerse fácilmente con cualquier otra tarea, lo que les impide enfocarse en lo que es más importante.

Otro de los casos se encuentra estrechamente relacionados a la evasión de alguna actividad. Ellos se dan el lujo de arribar tarde debido a que nunca fue su intención asistir a su cita o para no tener que comenzar conversaciones con los que van llegando a la reunión, este tipo de actitud muy distintiva si se trata de una fiesta, así que prefieren llegar cuando el acontecimiento está casi por terminar.

Aquellas personas que pretenden ser sobre productores y recargan sus agendas, con la grata idea de que podrán llevar a cabo todas las tareas; pero es tanta la carga de trabajo que inevitablemente dejarán alguna sin realizar. Hay estudios que exponen que las personas que realizan varias actividades a la vez tardan más en completar sus actividades, en comparación con aquellas centran toda su atención en una sola.

Se encuentran además las personas racionalizadoras. Este tipo de persona impuntual culpan de su llegada tarde a factores externos, tal es el caso del tránsito, un pretexto muy usado por aquellos que viven en grandes ciudades o culpan a sus inofensivos hijos, como es el caso de que no quiso comer, o asearse en tiempo. Lo importante de este tipo de personas, es que siempre encontrarán una justificación para no quedar mal ellos.

Hay muchas características que predominan en este tipo de personas, entre los ue cabría señalar que son muy relajados para sus obligaciones, poseen un alto nivel de creatividad a la hora de justificar sus tardanzas. Son personas que poseen muy bajo nivel de estrés, debido a que no cogen lucha ante ninguna situación. Por lo tanto son personas ue se toman el tiempo mu a la ligera sin importarles todo lo que deban hacer o quienes lo esperan.

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