Enviar por email

tu nombre: email destino: mensaje:
Nombre de Usuario: Email: Contraseña: Confirmar Contraseña:
Entra con
Confirmando registro ...

Edita tu perfil:

Usuario:
País: Población: Provincia:
Género: Cumpleaños:
Email: Web:
Como te describes:
Contraseña: Nueva contraseña: Repite contraseña:

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Miami, ¿la ciudad del Sol o del estrés?

Por DesdeCuba

El estrés es uno de los padecimientos que más afecta a las personas en el mundo actual. En las grandes ciudades el fenómeno es mucho más común que en otras regiones. El estrés es el causante de un sin número de enfermedades, muchas de las cuales son crónicas o terminan por ser la causa de muerte de aquellos que la sufren. Además de empeorar la salud de la población, los altos niveles de estrés crean un estado de ánimo en la sociedad que va en contra de un buen funcionamiento. Miami es una de las ciudades de mayor estrés en los Estados Unidos.

La Ciudad del Sol, como también es conocida la ciudad de Florida es muy conocida por sus grandes complejos hoteleros y por sus destinos de sol y playa. Si un ciudadano estadounidense piensa en vacaciones, probablemente piense en La Florida o California. El aeropuerto de Miami está entre los de mayor tráfico aéreo en el mundo. Lo más probable es que al mencionar el nombre de Miami nadie piense en los elevados niveles de estrés que sufren las personas que habitan en la zona urbana. Según una encuesta que incluyó a 150 ciudades norteamericanas, el centro urbano de Miami es la quinta ciudad por el nivel de estrés. La ciudad del Sol se sitúa en la encuesta antes de ciudades mucho más grandes y pobladas como New York o Boston. En los primeros lugares se encuentran otros centros urbanos como Cleveland, New Jersey y Detroit.

Los factores que más influyen en el posicionamiento de Miami son las congestiones del tráfico y el bajo poder adquisitivo de la media de la población. El elevado número de desempleados y los bajos salarios de la mayoría de sus habitantes contrasta con la gran opulencia de los hoteles y los lujosos palacetes de los millonarios, imagen con la cual generalmente se comercializa la ciudad como destino turístico. De la misma forma, las condiciones de trabajo no son las mejores lo que hace que las personas no puedan sentirse cómodas mientras trabajan y acumulan (quizás de forma inconsciente) un nivel de estrés que luego es incrementado con los problemas del tráfico. Por tanto, al llegar a la casa van con un sobreestrés que les impide tener un sueño placentero y descansar para enfrentar el día siguiente. Esta puede ser la situación más simple, pero para muchos es necesario tener dos trabajos y esto se suman las tareas del hogar por lo que la situación puede ser peor.

Lo anteriormente descrito es un día común para el ciudadano de Miami, sin embargo, muchos afirman sentirse muy a gusto con su estilo de vida. El hecho de que la encuesta haya calificado a la ciudad como muy estresada no significa que todos lo perciban de la misma forma. Tampoco debe alarmarnos más de lo normal, pues no es privativo de Miami este estilo de vida. Por el contrario, es la media de la mayoría de las grandes ciudades. Lo que Miami tiene en contra es que la economía de las clases medias y bajas de la Florida no marcha para nada bien y las dificultades a finales de mes para pagar las facturas y las hipotecas son un elemento alarmante en la ciudad estadounidense.

Más allá de la realidad que se vive en la ciudad del Sol o del Estrés, lo que resalta es el ajetreado estilo de vida que lleva la gran mayoría de las personas en las grandes ciudades. Esto en ocasiones no les da tiempo para preocuparse por sí mismos y los enajena, lo cual termina en una sobreexplotación de las capacidades de nuestro cuerpo, lo cual provoca daños irreversibles. Además, en ocasiones tratamos de solucionar los problemas con medicamentos, pero en realidad una vida más sosegada sería la solución. Ante esta tendencia en aumento, opciones como respetar el tiempo libre en el trabajo (has de almuerzo y otros descansos) y practicar ejercicios con frecuencia son una buena alternativa para impulsar el cambio.