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sábado, 14 de octubre de 2017

Una pareja de fotografía pagada

Por Janet Rios

Todo se remonta a 1990 cuando Kate Moss aparece en la exitosa campaña de ropa interior de Calvin Klein que protagonizaba junto a Mark Wahlberg. En aquel momento, la marca disfrutaba de uno de sus periodos más dulces. Todo el mundo adoraba Calvin Klein. Todo el mundo quería ser esos dos chicos de la fotografía. La modelo en cuestión se estaba convirtiendo en una súper estrella y al diseñador le llegaron unas fotos que había hecho el novio de esta, durante sus vacaciones. Eran unas imágenes que mostraban a la pareja en su intimidad inocente. Aquel chico llamado Mario Sorrenti era un napolitano que volvía loca a la modelo.

Calvin enseguida se enamoró de su estilo fotográfico. Era justo lo que estaba buscando para darle un empujón a Obsession, un perfume que había lanzado hace años. Así que les propuso recrear aquellas vacaciones para la nueva campaña. Kate y Mario con dieciocho y veinte años, respectivamente, aceptaron encantados. Al joven italiano le apasionaba la fotografía y estaban locamente enamorados. Lo único que tenían que hacer era tomarse fotos mientras disfrutaban de unas vacaciones pagadas. El diseñador se encargaría de proporcionarles todo lo que pidieran: “Le pregunté a Calvin si podíamos usar una casa que pareciera en ruinas, algo cerca de la playa donde poder tomar fotos del entorno, de las texturas, de las paredes… También le pedí un sofá, una silla, una cama, una bañera y un espejo. Como si estuviéramos en la intimidad de nuestro apartamento” nos cuenta Mario. Así que dicho y hecho.

“Estuvimos haciendo fotos sin parar, yendo a la playa…También me dijeron que grabase en vídeo, así que aprendí a grabar en 16 mm y lo hice durante semana y media”. Estuvieron diez días en las Islas Vírgenes en una sesión de fotos continua. “Me encantaba fotografiar a Kate y, muchas veces, le volvía loca. Éramos jóvenes, nos los pásabamos bien”. La modelo llegó a insinuar en alguna entrevista que su novio, por aquel entonces, estaba muy pesado con el tema de las fotos.

Pero estaban enamorados. Era ese tipo de obsesión adolescente que experimentas con el primer amor. “Nunca he estado tan obsesionado por alguien desde entonces” comenta Mario. Hoy, veinticinco años después de aquella campaña que impactó a todo el mundo por su sencillez hiperrealista y su carga expresiva, se presenta un nuevo perfume, Obsessed, que rememora esos días en la playa pero con un concepto diferente.

La nueva campaña recupera esa sesión de fotos (con imágenes nunca vistas) y elige algunas como si se tratasen de recuerdos. “Todo fue un proceso precioso de búsqueda en mis archivos. Revisitando mis películas de 16 mm, viejas impresiones y contactos, reeditando imágenes y descubrimiento de otras… Fue muy emotivo, obviamente. Remover los viejos recuerdos es interesante”. Obsessed, el nuevo perfume, evoca la memoria a través de la esencia. Mezcla el pasado con el presente. Representa el aroma del otro sobre tu propia piel. Es como si los géneros se entrelazasen.

Las tradicionales notas masculinas fougère (como la lavanda) se funden con la vainilla (generalmente atribuida a la mujer). También el almizcle, que normalmente se utiliza en la perfumería femenina, se funde con las maderas y el ámbar ingredientes típicamente asociados al hombre. Cuando fotografié Obsession la idea era que la gente se identificara con la emoción que sentíamos Kate y yo por aquella época. Con Obsessed se identificarán con la nostalgia de algo pasado. Se trata de revisitar esa historia que ha sido importante en tu vida, algo que ha tenido un gran impacto en tu persona.

La vida de Sorrenti ha cambiado desde entonces. Ha formado una familia y su forma de trabajar ha evolucionado “ahora tengo a mucha gente en mi equipo y estoy mucho más centrado. En aquella época hacia todo por instinto. Me quedaba mucho por aprender sobre el arte y la mecánica de la fotografía. Era muy inocente. Ahora soy mucho más consciente de lo que hago”. Incluso sus obsesiones ya no son lo que eran. En cuanto a su relación con Kate, todavía somos buenos amigos. Nos conocemos desde hace veinticinco años y nuestras familias están muy unidas. Ella es como una hermana. Hemos trabajado mucho juntos desde entonces. Cada vez que voy a Londres, quedamos y nos tomamos algo.