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viernes, 22 de diciembre de 2017

La esperma de un muerto

Por G_nkerbell

La ciencia médica y sus avances no dejan de asombrarnos, pero algunos de los actuales procederes han dejado con la boca abierta a más de un. De hecho, la utilización de algo sobrevive en un cuerpo muerto, el esperma es tan abundante como valiosa, pero todavía no sabemos bien cómo manejarla. A finales de la década de los años 70, un urólogo de Los Ángeles llamado Cappy Rothman realizó la primera extracción de esperma post mortem.

Por supuesto, antes de llevar a cabo este experimento, Rothman había estudiado a pacientes con problemas de fertilidad y ello le dio un amplio conocimiento de la anatomía reproductiva masculina. Sus aportes hicieron que actualmente, Rothman sea cofundador y director médico en California del Cryobank, que constituye el banco de esperma más grande de los Estados Unidos. Este especialista estima que han realizado alrededor de 200 procedimientos de este tipo, con 130 de ellos llevados a cabo entre los años 2000 y 2014.

Pero la clínica de Rothman no es la única que ofrece este servicio y aunque las estadísticas son escasas, datos de centros de fertilidad en el período de 1997 a 2002, mostraron un número creciente de disímiles solicitudes de esperma en autopsias.

Los expertos refieren que hay varias maneras de extraer el tejido, dos de ellas insertando una aguja en los testículos para obtener una muestra o sacar el epidídimo, que es un tejido donde el esperma madura. El esperma, según los investigadores, es particularmente especial, pues diversos fallos judiciales de los últimos tiempos en Estados Unidos le han dado a los espermatozoides un lugar en las pruebas de los crímenes y un rango de protección superior al que tenían la sangre, la médula ósea y los órganos. También, a la par que estos últimos componente se utilizan para salvar vidas, el esperma se usan para crearlas.

La Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva (ASRM, por sus siglas en inglés) manifestó en el año 2013 que en ausencia de una normativa escrita, se puede concluir que los médicos no están obligados a cumplir con solicitudes de extracción de esperma por parte de un cónyuge o pareja. Y es que en Estados Unidos, la legislación sobre tejido y donación de órganos es federal, sin embrago, no incluye necesariamente al esperma, que está clasificado como tejido renovable. Igualmente, la reproducción artificial está regulada por cada estado. También y como la mayoría de los problemas de la ética reproductiva y de la medicina, es neceario respetar los deseos del paciente.

Pero otros países difieren en el tratamiento de estas solicitudes. Por ejemplo, Francia, Alemania, Suecia y Canadá están entre las naciones que han prohibido la extracción de esperma post mortem y en el Reino Unido, solo es permitido cuando el hombre en cuestión ha dado su consentimiento previo. En Israel, por otro lado, el consentimiento implícito es suficiente, o sea, que la viuda asegure que su esposo habría estado de acuerdo con llevar adelante este procedimiento.

Elizabeth Yuko, especialista en bioética en entrevista a BBC Mundo dice que debido a que el paciente falleció, es un poco más difícil decidir, porque también se quiere respetar el bienestar del futuro niño. No obstante, cuando el hombre ha expresado su deseo de forma clara, los derechos de los muertos se respetan a rajatabla.

Los hombres prefieren dejar clara su voluntad en el lugar en el que se les pregunta sobre el destino de sus espermatozoides después de la muerte, los bancos de esperma. En un estudio realizado en 2012, un grupo de investigadores halló que el 85 por ciento de 360 hombres que depositaron su esperma en un banco de Texas, Estados Unidos, manifestaron estar de acuerdo con su uso post mortem. Pero hay que tener en cuenta que los encuestados habían sido diagnosticados de cáncer o infertilidad.