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jueves, 7 de diciembre de 2017

Los problemas y soluciones de La Habana

Por thais

La bella Habana, capital de todos los cubanos y uno de los destinos turísticos más atractivos, cuenta con una serie de problemas desde arquitectónicos, hasta los derivados por la diversidad social y cultural que en ella concurren. Uno de los principales problemas, entre otros, que tiene La Habana, capital cubana, son la escasa asignación de recursos para su rehabilitación, a causa de la mala gestión de los gobiernos locales que la conforman, el peso que ha adquirido la ‘’ciudad informal’’, las ofertas y demandas del llamado mercado negro en sectores como la gastronomía, en la construcción, el transporte y otros aspectos culturales.

La población que habita actualmente la capital es muy diversa, tanto desde la perspectiva social como cultural. La mitad de sus habitantes ha vivido de manera consciente en un Periodo Especial, del cual ha sido muy difícil salir, por tanto es un grupo social conformado con características socio- demográficas muy heterogéneas, así como nuevas dinámicas de relaciones sociales que se transforman constantemente, lo cual dificulta el planteamiento de políticas sociales que contribuyan a los procesos de cambio y evolución. En el aspecto demográfico el crecimiento natural de la población ha ido disminuyendo hasta el punto de anularse y para empeorar la situación el saldo migratorio es negativo, ya que de La Habana, emigran más personas de las inmigran. Otro problema es el proceso de ruralización de la población habanera, así como los espacios en los que esta se mueve. Considero que si bien ha crecido el número de inmigrantes de la parte oriental del país hacia La Habana y esto puede provocar cambios en las dinámicas sociales de la capital, si se toman las medidas necesarias, por parte de las instituciones de Planificación Física, las transformaciones de la estética de la ciudad no estarían amenazadas. Aunque es innegable que los cambios en los aspectos culturales derivados de la población que emigra desde el Oriente del país transforman las prácticas sociales, a veces de forma negativa, como por ejemplo la cría de animales de granja en espacios urbanos afectando la convivencia en las comunidades. Otro de los aspectos que influye en la estética de la ciudad es la expansión de la economía no estatal sobre todo en el sector gastronómico con una mayor diversidad comercial, estableciéndose nuevos locales y espacios disímiles para el consumo y recreación de la población.

El envejecimiento poblacional y la reducción del tamaño familiar son otros problemas existentes, no solo en la capital, sino también en el resto del país. Este último tiene como mayor agravante la falta de representatividad en cuanto a diversidad de generaciones dentro de un mismo núcleo familiar. En el aspecto social existe una creciente heterogeneidad en los aspectos socio-demográficos de la población así como una mayor estratificación social.

Las gestiones de los gobiernos locales y poderes populares se establecen de una manera centralizada y verticalista, sin tomar en cuenta las innumerables instituciones, empresas y entidades que pueden facilitar y apoyar los proyectos que deberían emprender. Estos problemas que he presentado tienen soluciones y considero que serían muy factibles, aunque muchas de ellas se convierten en proyectos a muy largo plazo que conlleva la educación de la población y de los actores claves que pueden llevar a cabo estos procesos. Soluciones como por ejemplo, reivindicar los valores de la ciudad, intentar borrar esa visión que se tiene de lo urbano como lo caótico y fuente de problemas, sino como la solución misma del conflicto. La Habana no es por gusto la capital de Cuba, en ella confluyen los aspectos económicos, sociales y culturales más importantes del país, así como las máximas entidades políticas, por lo que los esfuerzos para rehabilitar la ciudad deben ser mayores que en cualquier otra provincia.

Otra de las soluciones sería incrementar la fuente de los recursos abriendo todas las vías de financiamiento, tanto nacional como internacional, fomentando las inversiones extranjeras y estimulando empresas nacionales con vista a que también inviertan en proyectos urbanos de diversa índole. Para esto es necesario observar y hacer una búsqueda y optimización de las zonas que pueden ser de interés inversionista, como el centro histórico de la ciudad, situado en La Habana Vieja, para esto es necesario dotar a los urbanistas de la habilidad de negociación para conseguir contratos favorecedores para la ciudad.