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miércoles, 14 de junio de 2017

La Tigresa vuelve a cazar en libertad

Por Nacional Newsgur

La que fuese militante de la banda terrorista ETA, Idoia López Riaño, conocida como la Tigresa; ha sido puesta en libertad este martes tras cumplir los 23 años que estipulaba su condena. Nacida en San Sebastián, López Riaño formó parte de la banda en una de sus fases más sangrientas durante los años ochenta. Culpable de más de veinte asesinatos, entre los que se encuentra el atentado de la plaza de República Dominicana en Madrid, ha abandonado ya la cárcel. Fue hace un año cuando, a través de una carta, quiso pedir perdón a todas las víctimas y familiares “de corazón”.

Hubo un tiempo no muy lejano donde las noticias por ataque de coches-bomba llenaban telediarios. ETA mataba de forma sanguinaria y matutina dejando a su paso muertes y más muertes. Los comandos de Madrid y Barcelona organizaban y desarrollaban los ataques más cruentos como los perpetrados en el Hipercor de Barcelona en junio de hace treinta años. A cinco días de su homenaje a las víctimas de ese horror, la mayor matanza de la banda terrorista vasca que se cobró la vida de 21 inocentes; la etarra Idoia López Riaño ha sido puesta en libertad.

Conocida como la Tigresa, López Riaño, perteneció a esta etapa oscura de la historia de España. La integrante de ETA, y miembro de los comandos de Madrid y Barcelona, lleva a sus espaldas más de veinte asesinatos. Unos hechos que la llevaron a cumplir 23 años de prisión. Pero el tiempo entre rejas ha terminado para la Tigresa y, dos meses después del desarme de la banda terrorista, López Riaño ha sido puesta en libertad.

Entre sus asesinatos se encuentra el atentado llevado a cabo en la plaza de la República Dominicana en Madrid donde 12 guardias civiles perdieron la vida después de que un coche-bomba hiciese explosión. El Código Penal por el que fue juzgada es distinto del vigente y, según la propia ley, López Riaño ya ha cumplido su condena y por ello ha sido puesta en libertad. Aunque le acostó admitirlo, también fue la mano ejecutante de los asesinatos de un miembro de los GAL así como de un narcotraficante.

Hacía tan solo un año que la Tigresa se había arrepentido, según sus palabras, por todo el dolor causado y quiso reflejarlo a través de una carta pública que escribió desde su estancia en la cárcel de Zaballa. En primer lugar, López Riaño asumía la autoría de los hechos para, posteriormente, asegurar que pedía “perdón de corazón a todas las víctimas y familiares”. Así mismo, lamentaba las muertes del comando madrileño y afirmaba que sentía “no haber podido hacer nada por evitarlas”.