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martes, 8 de agosto de 2017

¿Es Neymar un villano?

Por Aliet Arzola

222 millones después, Neymar ya juega en el PSG. En una historia que pasó demasiado rápido, el brasileño, heredero al trono de Messi y CR7, se marchó para ser la cabeza del proyecto parisino. A raíz de su salida, no cesan los ataques e insultos que lo ubican como un pesetero, un fanático del dinero que prefiere engordar sus bolsillos y dejar a un lado valores estrictamente sentimentales y de compromiso. Más simple, Neymar ha quedado como el gran villano en el episodio de su fichaje por el PSG, pero no me queda claro si se debe a la enorme cantidad que pagaron los franceses para llevárselo o por la turbia reputación de las operaciones que han envuelto al brasileño.

La filosofía del PSG, si bien está a tono con los tiempos modernos más allá del fútbol, rompe con la esencia del deporte que se ha defendido por siempre. El PSG no desarrolla, compra el talento ya hecho pagando un alto precio, estableciendo como nadie la enorme diferencia que existe hoy entre los clubes poderosos y los más modestos. Ha fraguado un camino hacia la cúspide del balompié en Europa solo con sus millones, sin la explosión de ninguna figura de calibre proveniente de su cantera, salvo contadas excepciones, como Adrien Rabiot, joven que sí se crió en las categorías inferiores del plantel. Cavani, Pastore, Di María, Draxler, Thiago Silva, Verratti, Alvés…Neymar, todos han llegado a golpe de talonario, gracias a los “padrinos” del conjunto parisino, quienes no dudan en sacar todos los billetes que requiera la ocasión.

Neymar no tiene culpa de nada de eso, pero las permanentes dudas sobre su llegada a Barcelona procedente del Santos, con un misterio absoluto de la cantidad de dinero que se pagó por obtenerlo, las primas de sus representantes y otros vericuetos misteriosos  han provocado que ahora se le acuse de querer más y más ceros en su cuenta bancaria. Sin embargo, no todo se trata de dinero cuando se habla de Neymar, y todavía más importante, cuando hablamos de Neymar, no necesariamente tenemos que vincularlo con su padre, Neymar Santos Sr, quien es, en parte, responsable por la mala reputación del su hijo en temas monetarios, tras llevarse grandes tajadas de los acuerdos y realizar reuniones secretas con directivos de distintos clubes. Pero enfoquémonos por un momento, podemos considerar a Neymar como un villano solo por la personalidad egoísta de su padre. Es más, podemos considerar a Neymar egoísta.

En primer lugar, no creo que el brasileño se haya ido del Barcelona para ganar un Balón de Oro, algo que probablemente no iba a conseguir con los catalanes mientras Messi esté activo, pero que tampoco tiene garantías de lograrlo como eje de otro conjunto. Para ganar el Balón de Oro, Neymar tiene a Brasil y al Mundial de Rusia, donde, si triunfa, acortará el camino al premio individual, sin importar que juegue en el Barca, el PSG o el Santos. Además, Neymar no tenía discrepancia con Messi o alguno de los pesos pesados del vestuario azulgrana, desde el cual, por cierto, solo han salido hermosos mensajes de despedida y de buena suerte hacia el crack sudamericano. Iniesta, Suárez o Messi escribieron palabras hermosas sobre la experiencia de jugar con Neymar, y él también hizo lo propio, ensalzando a un club que verdaderamente lo puso en el panorama como una gran estrella.

Neymar llegó a Barcelona por una especie de negocio turbio, tanto que ya se ha ido a otra ciudad y todavía no se conocen las cifras de su arribo a la Ciudad Condal. Al principio era una perla, pero muy frágil, acabado de aterrizar desde Sudamérica, donde el fútbol se desarrolla con desparpajo y sin excesiva dureza. Con el tiempo mejoró su físico y se adaptó a la pierna fuerte de los defensores en Europa, aunque mantuvo el mismo fútbol provocador. Sumó goles, liderazgo, sociedad perfecta con Messi y Suárez, pero se agotó de lo mismo. No podemos culpar a Neymar por salir a buscar algo más, por probarse en otro escenario, por demostrar que él puede sacar a flote a un conjunto que permitió tres goles en seis minutos y quedó ridiculizado tras la más grande remontada vista en Europa, y mucho menos podemos culparlo por valer 222 millones. En su momento, José Mourinho dijo que Neymar le había salido barato al PSG, y tengo el mismo criterio. Ney, como Messi, como Ronaldo, tiene un valor mucho mayor, y quienes primero no supieron verlo (o no quisieron) fueron los directivos del Barca. Resulta verdaderamente muy extraño que luego alcanzar un acuerdo de renovación se dejara la cláusula de Neymar en unos 222 millones, un precio alto, pero no tanto para los tiburones del mercado que poseen miles de millones para acometer cualquier operación. En el fondo, ni Neymar es un traidor ni el Barcelona un equipo damnificado por el cual debemos tener lástima, ellos dejaron a Neymar a tiro, quizás con toda la intención, y ahora disfrutan por verse con tanto dinero en sus arcas.