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lunes, 12 de junio de 2017

Puerto Rico quiere ser el estado 51

Por Mayli

En un referendo no vinculante, la isla de Puerto Rico acaba de votar por convertirse en el estado 51 de los Estados Unidos de América. Solo el 23% del electorado de la Isla del Encanto salió a votar este domingo, pero año tras año, este tipo de referendos deja el mismo resultado en contra de la independencia boricua que algunos nativos enarbolan. El 97,18% de los votantes, poco más de medio millón de puertorriqueños, escogió la opción de estadidad. Esta es una realidad que golpea fuertemente a los líderes independentistas, y lo que reduce a un por ciento mínimo dicha idea en Borinquen.  

Puerto Rico no quiere su independencia de los Estados Unidos, o al menos eso es lo que el último referendo no vinculante acaba de demostrar. Aunque solo el 23% del electorado usó ese derecho constitucional, el 97,18% de esos, más de medio millón de boricuas, abogaron por la inclusión de la Isla del Encanto como el estado número 51 de la nación norteamericana. Dentro de la Isla existe un movimiento independentista que no ha logrado calar en el orgullo nacional, mientras la situación económica se hace a simple vista más llevadera con la ayuda norteamericana que con la propuesta de iniciar desde cero. Las preguntas que se incluyeron en el referendo cuestionaban a los votantes si querían que su país fuera el estado número 51 de Estados Unidos, si preferían obtener la independencia definitiva o si estaban de acuerdo en que continuara siendo un territorio autónomo de Estados Unidos, como hasta ese minuto. La opción de independencia obtuvo el 1,5% de los votos y la del actual estatus territorial 1,32%. La gran mayoría quiso incluirse dentro del gran estado, tener igualdad de derechos y deberes. 

El referendo fue convocado por el gobierno boricua en el contexto actual de crisis económica, que algunos atribuyen, al menos parcialmente, al estatus jurídico inusual de Puerto Rico, a medio camino entre la independencia y la plena estadidad. Desde 1492 y hasta 1898, cuando se firmó el Tratado de París, la Isla del Encanto fue colonia española, mientras su vecina, Cuba, peleaba por su independencia de la corona española. A propósito de la intromisión norteamericana en esa guerra, Puerto Rico que ni la comía ni la bebía, pasó a manos de los Estados Unidos, hasta que en 1952, la Organización de Naciones Unidas, retiró a Puerto Rico de la lista de territorios no autónomos, y debido a ello, desde entonces está en ese limbo de estado libre asociado. Mas el debate en dicha isla de 3,5 millones de habitantes parece que no se terminará nunca. Este fue el quinto referendo en la historia política de la isla desde hace 65 años. Pero al igual que en las consultas de 1967, 1993, 1998 y 2012, el referendo no tiene carácter vinculante para el gobierno o Congreso de Estados Unidos y por lo tanto lo que elija la mayoría no tiene vialidad. Por ello tampoco asisten en demasía, los boricuas son una nación apolítica cuya única preocupación ahora es salir de la crisis. 

La anexión a Estados Unidos siempre ha sido la opción más latente referendo tras referendo, viendo en ello la solución a sus problemas económicos. Al término de la votación, el gobernador y líder del PNP Ricardo Rosselló, hijo del exgobernador Pedro Rosselló, ha dicho que dicho resultado servirá para: "exigir y reclamar a Estados Unidos el fin de la indigna relación colonial. Hoy los puertorriqueños estamos enviando un mensaje fuerte y claro al mundo, reclamando la igualdad de derechos como ciudadanos americanos". Mientras el presidente del Partido Popular Democrático, Héctor Ferrer, quien apoya el estatus actual con algunos arreglitos, ha dicho que la votación es una derrota del gobernador porque ocho de cada diez electores no fueron a votar: "Se fueron a la calle, a la playa, al río. No hicieron caso". Por su parte, María de Lourdes Santiago, vicepresidenta del Partido Independendista, calificó el resultado del plebiscito de "estrepitoso fracaso de la opción colonial". Lo cierto es que actualmente la Isla sigue carente de poderes soberanos, y mantiene una deuda pública de 73.000 millones de dólares, mientras la economía va en caída libre.