La historia detrás de la misteriosa mancha del Niágara
Exaltada por disímiles poetas y visitada por millones de turistas, las Cataratas del Niágara son un atractivo natural en la frontera entre Canadá y Estados Unidos que nadie niega, aunque por estos días ha tenido menos atractivo debido a una misteriosa y hedionda mancha negra que puso en rojo a las autoridades medioambientales de cada país. La gran mayoría pensó en lo peor, un derrame de petróleo, pero realmente la causa de la misma se debió a los restos de filtros de carbón usados por una planta de tratamiento de aguas residuales, que se vertió al río Niágara. Asuntos de “rutina” dijeron los responsables.
Las Cataratas del Niágara son un atractivo extraordinario que brinda la naturaleza en la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Ha sido inspiración de varios poetas, y recibe a millones de turistas anualmente. Tal maravilla de la naturaleza, por supuesto, lleva mucho cuidado y precaución medioambiental, por ello resultó escandalosa la aparición por estos días de una gran mancha negra y hedionda en sus aguas. Algunos testigos dijeron que se había extendido hasta los 800 metros, y amenazaba con continuar creciendo, además de tener un olor espantoso. Enseguida se encendieron las alarmas, y la mayoría apuntó a una mancha de petróleo, pero la realidad afortunadamente era otra. La razón eran los restos de filtros de carbón utilizados por una planta de tratamiento de aguas residuales, vertidos al río, durante trabajos de mantenimiento. La Junta del Agua de la ciudad de Niágara Falls, señaló en un comunicado a la prensa que el “agua de coloración negra” fue resultado de “cambios rutinarios, necesarios y de corto plazo en el proceso de tratamiento de aguas”. Por supuesto eso no convenció demasiado a los vecinos de la zona.
La Junta y la empresa tuvieron que pedir disculpas a los alarmados lugareños y a los turistas que vieron frustrados su sueño de paisaje natural, limpio y claro. Afirmaron que no existía allí ningún tipo de residuo de petróleo o solventes orgánicos. "El olor fue similar al que se produce normalmente durante una descarga del sistema de alcantarillado”, aclaró la Junta. También dijo que contaban con la autorización del gobierno y que las aguas residuales eran parte de un proceso de purificación que contenía siete pasos. El primer avistamiento de la mancha se produjo desde el aire, a través de los tours en helicóptero que sobrevuelan la zona. Pat Proctor, vicepresidente de Rainbow Air, la empresa que pacta los recorridos aéreos, dijo a la prensa que él solo rezaba porque no fuera un vertimiento de crudo. Por supuesto, las críticas a la Junta y a la gobernanza no dejaron de llover. Otra empresa turística, que vive de vender a las Cataratas como un paraíso natural, la de botes, Maid of the Mist, fue una de las que se preguntó en Twitter, por qué se había autorizado tal procedimiento “rutinario” sobre todo un fin de semana, cuando más turistas llegan al sitio.
Aunque la mancha consiguió disiparse, se advierte que un suceso como ese pueda volver a suceder en las Cataratas, debido a que los tratamientos se consideran algo habitual, aunque nunca habían alcanzado niveles tan altos que provocaran tal mancha. La Junta habrá tenido el permiso, pero ahora se ubican bajo la lupa de organizaciones verdes, quienes vigilaran los grados de tóxicos, algo señalado por algunos durante los días de la mancha. De volver a ocurrir, esto encendería más las alarmas en la zona norteamericana, responsable del vertimiento. Habrá de cuidarse mucho más, una maravilla que Natura regaló para los ojos de cualquier atrevido amante de las emociones y del paisaje.