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lunes, 12 de junio de 2017

Nadal va por la Décima

Por Aliet Arzola

Los múltiples reportes sobre el entrenamiento de Dominic Thiem al más puro estilo de un marine, metió el diablo en el cuerpo a un buen grupo de los seguidores Rafa Nadal, quienes temían por la suerte del español en la semifinal de Roland Garros. Sin embargo, el manacorí fue el verdadero militar sobre la pista Philippe Chatrier, donde arrasó con la promesa austríaca en tres sets impresionantes (6-3, 6-4 y 6-0), apoyado en sus golpeos de derecha, la potencia de sus movimientos por toda la cancha y su precisión para forzar a situaciones de riesgo a su rival, incapaz de encontrar fórmula para contrarrestar al Rey de la arcilla, quien buscará la Décima corona en París contra el suizo Stanislas Wawrinka.

Lo de Nadal en el polvo de ladrillo adquiere dimensiones inusitadas, no solo por el mero hecho de la contundencia de su juego, sino por lograr desarmar a los oponentes como pocos pueden hacerlo. El balear empuja a los contrarios directo a la pared, los va arrinconando hasta destruirlos anímicamente.

Así se desarrolló el guion de su último enfrentamiento contra Thiem, chico de 23 años con mucha resistencia física y despunte en campos de arcilla, superficie en la que parece sentirse muy a gusto. No obstante, su juventud no es antídoto suficiente para frenar a Nadal, quien camina imponente, como un gladiador, rumbo a su décima corona en Roland Garros.

El partido contra el austríaco fue un monólogo, en el que el español mostró una gran profundidad en sus ejecuciones y defendió por toda la cancha con gran intensidad, armas que le permitieron arrinconar a Thiem, muy errático en esas situaciones al límite, al punto de cometer 34 fallos no forzados por solo 22 de Nadal, quien, al contrario, sí supo aprovechar cada pifia. Un detalle lo ejemplifica claramente: tuvo diez oportunidades de break y materializó ocho, mientras Dominic solo logró un break en todo el encuentro.

Sobre el partido, Rafa señaló que el inicio fue complicado por un break abajo, pero tras recuperarlo logró apuntalar jugadas determinantes. “Ha sido clave salvar un par de oportunidades que he tenido en contra en los comienzos de los dos primeros sets. A Thiem le ha podido afectar el no haber jugado en la pista central hasta hoy, ha cometido más errores de lo normal”, precisó el nueve veces monarca en París.

“Ahora sólo visualizo que acabo de pasar a la final. Estoy muy muy contento. El hecho de llegar es un gran objetivo cumplido. El rival será muy complicado, tengo que jugar al máximo nivel para tener opciones. Lo voy a intentar. El diez es un buen número, pero realmente mi preferido es el nueve. Eso no quiere decir que no prefiera ganar diez veces Roland Garros en vez de nueve”, reseñó en declaraciones a los medios, en las cuales también tuvo palabras para su próximo escollo, el suizo Stanislas Wawrinka.

“Hay momentos que golpea muy fuerte la pelota y es complicado pararle. No puedo evitar que golpee fuerte, pero sí evitar que lo haga desde posiciones cómodas para él. Si lo hace desde posiciones favorables, sus opciones de éxito son altas, si yo consigo ser agresivo, dominar el punto tirando fuerte también, su ataque será muy peligroso pero las opciones de éxito serán menores”, apuntó el mallorquín.

Wawrinka, número tres del orbe, derrotó en la otra semifinal al líder del ranking de la ATP, el británico Andy Murray, en un choque extenuante de más de cuatro horas. Los reflejos y la anticipación de Murray no fueron suficientes ante el suizo, lanzado en un duelo de altibajos en el cual tuvo que remontar para llevarse el éxito en cinco sets (6-7, 6-3, 5-7, 7-6 y 6-2). Sobre el hecho de enfrentarse a Wawrinka en la final, Rafa Nadal consideró que no se trata de una revancha tras aquella final perdida en el Abierto de Australia del 2014.

“Nunca he jugado una revancha, no entiendo de revanchas. La revancha no es una buena mentalidad, ni forma de encarar nada. Cada partido es una historia diferente. La final de Australia él estaba jugando muy bien. Si no me llego a lesionar, no sé qué hubiera pasado”, aseguró el español, quien afrontará su vigesimosegunda final de Grand Slam, a siete del líder histórico, el suizo Roger Federer.      

Estos números no asusta a Wawrinka, quien lleva varios años en la élite y ha ganado sus tres finales de Grand Slam, un aval a tener en cuenta de cara a la trepidante discusión del cetro el domingo en la pista Philippe Chatrier de París, donde se vivirá un partido de altas tensiones. ¿Favorito? Mi elección es Nadal, su señorío en polvo de ladrillo me obliga a no irle en contra.

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